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Guía de compra

Pueden comer lo mismo perros y gatos

Por FridaPets ·

Conoce qué comparar en pueden comer lo mismo perros y gatos por especie, etapa, ingredientes y necesidades de tu mascota.

Mucha gente que tiene perros y gatos en casa, por comodidad o falta de información, alimentan a sus mascotas con la misma comida. A simple vista quizás sólo parezca que hay una sutil diferencia en tamaño y forma, pero los componentes y la manera en que éstos afectan a nuestros mejores amigos son opuestos. 

Siguiente paso: usa esta guía para comparar y después revisa opciones disponibles en FridaPets.

Los perros alimentados con comida para gato, por lo general, tienden a ser obesos y a desarrollar enfermedades degenerativas por esta condición. Además, presentan una mayor afección a enfermedades gastrointestinales. Situaciones como diarrea, vómito e incluso pancreatitis -que puede poner en riesgo la vida de tu mascota- son algunos de los efectos que causa el alimento parra gatos en ellos.

¿Qué pasa si tu mascota come otro tipo de alimento?

Despreocúpate, que eso no pasará, pero no fomentes este hábito en ninguna de tus mascotas, pues su salud puede verse afectada por consumir alimento que no está formulado específicamente para ellos. Si bien no es que el alimento sea un veneno para cualquiera de las dos especies, pero cada alimento tiene diferencias sustanciales que, a continuación te mostraremos.

Diferencias entre comida de perros y gatos

1.- Los perros se han adaptado a una dieta omnívora (que se alimenta de toda clase de sustancias orgánicas, tanto vegetales como animales); los gatos son carnívoros estrictos.

También existen frutas y vegetales que son buenos para los gatos y pueden ayudar a fortalecer su sistema inmunitario. No obstante, ello no cambia el hecho de que las carnes deban ser el pilar de su dieta.

2. Los gatos suelen ser mucho más selectivos que perros en relación a su comida, se aferran fuertemente a una rutina como una forma de autoprotección. Por ello, son más ‘cerrados’ en relación a las novedades en su día a día y en su alimentación. Sin embargo, es posible flexibilizar su paladar al presentarles diferentes texturas, sabores y aromas durante su infancia. En sus primeros seis o siete meses de vida, los felinos forman la base de su comportamiento respecto a las personas, a otros gatos y también en relación a la comida.

3. Los perros prácticamente engullen su alimento; los gatos fraccionan. Quienes ya han compartido su hogar con perros saben que prácticamente engullen su comida, con un mínimo de masticación. Si bien es una característica común, algunas razas suelen ser especialmente glotonas, como el Labrador, el Golden Retriever, el Terranova o el Beagle, entre otras.

Por otro lado, los gatos que cuentan con una nutrición equilibrada y una rutina saludable raramente se comportan de forma glotona. Incluso suelen fraccionar su alimento y pueden comer varias veces al día en pequeñas porciones, para consumir solo lo suficiente para saciar su hambre en cada ocasión.

Por esta razón, los atracones y problemas digestivos asociados al consumo desmedido de alimentos son mucho más comunes en los perros que en los gatos. Así como los episodios de intoxicaciones y accidentes domésticos por consumir sustancias químicas, medicamentos, basura, etcétera.

4. Los ayunos prolongados suelen ser más peligrosos para gatos que para perros, ya que los primeros tienen una gran predisposición a desarrollar una lipidosis hepática en estos contextos. El organismo de los gatos necesita la acción de las proteínas ingeridas a través de la alimentación, entre otras cosas para metabolizar las grasas en el hígado. Por ello, si el animal pasa muchos días sin comer, se eleva el riesgo de una concentración anormal de lípidos en este órgano.

La metabolización de las grasas en el hígado ocurre de forma distinta en el organismo de los perros y no depende exclusivamente del consumo de proteínas externas. Por ello, los casos de lipidosis hepática en perros son más raros que en los felinos.

Vitamina A: En el alimento de los gatos es un elemento esencial. Debido a que es fundamental para su salud y muchos alimentos de perro no la contienen. Esto es porque la comida de los canes es rica en betacaroteno, mismos que el organismo del perro puede convertir en vitamina A.

Taurina: Es un aminoácido que todos los gatos necesitan y al igual que la vitamina A, los perros también la producen de manera natural. Muchos alimentos para perro no contienen taurina. Si alimentas a tu gato con una dieta baja en esta sustancia, puede generar una cardiomiopatía hipertrófica. Esto también puede ser el resultado de que alimentes a tu gato solo con pescado, ya que este alimento no contiene suficiente taurina, motivo por el cual quizás hayas escuchado que el pescado es malo para los gatos, cosa que es falsa, aunque es bueno que mantenga una dieta balanceada.

Ácido araquidónico: Este ácido graso es fácilmente producido por los perros, mientras que los gatos necesitan que les sea suministrado en su alimentación.

Niveles de proteína: Los niveles de proteína son otro motivo por el cual no debes darle a tu gato comida para perro. Si bien hay algunos alimentos para perros que tienen un alto contenido proteico, la mayoría no contiene el nivel adecuado que los felinos necesitan. La proteína ayuda a los gatos a estar activos y tener una vida saludable, con lo que un bajo nivel de estas, quizás no mate a tu mascota, pero puede resultar que a la larga se enferme.

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